martes, 17 de junio de 2014

LA TECNOLOGÍA DEL HAMBRE


   @aldamaspuebla
Aequilibrĭum. Los romanos definieron con esta palabra la virtud de compensar las distintas fuerzas que intervienen en algo, uniendo las ideas de igualdad (aequus) y balanza (libra). Una balanza compensada no sólo simboliza el equilibrio, también se asocia a la Justicia. Los juegos de opuestos que se libran en el mundo hacen que esa balanza raramente esté equilibrada. Cualquier exceso, en cualquiera de los platos de esa balanza, rompe la rectitud del fiel. Lo que se eleva de un lado cae, inexorablemente, del otro. Y de eso va este artículo. ¿Qué puede hacer alguien para cubrir las carencias básicas que le genera la sobreabundancia de otros? La respuesta es sorprendente.
Los desequilibrios, bien lo saben médicos y psicólogos, son la causa directa de muchas enfermedades. También la sociedad está enferma. Pero la sociedad no es un ente independiente de las personas que la conforman. La sociedad está hecha de personas, y es en las personas en las que hay que restablecer el equilibrio. Decía Platón que el síntoma más claro de la degeneración de un Estado es la aparición de pobres. Cuando hay gente que no tiene suficiente para vivir es porque hay otros que tienen más de lo que necesitan. Por eso, cuando hay gente sin límites para su ambición, también la hay capaz de dar incluso su vida por otros. Es lo que tienen las balanzas. “La pobreza no viene por la disminución de las riquezas, sino por la multiplicación de los deseos”, decía el griego. “Donde hay justicia no hay pobreza”, desvelaba Confucio. Ese desequilibrio rompe la ciudad, crea dos bandos (el de los pobres y el de los ricos) y acaba con la Justicia.

Lo que no tengo. Lo que necesito

Agua y luz

Proyecto Proyecto “Un litro de luz” de la Fundación MyShelter.
No todos los pobres son iguales. Hay países donde ser pobre todavía te permite acceder a las necesidades básicas. Hay otros en los que la pobreza es un cepo que encadena a las personas a su miseria. Ser pobre es no tener ninguna oportunidad para dejar de serlo. Para vivir mejor. En el gigantesco Brasil, un país con 37 millones de pobres, la luz es tan cara que muchas personas no tienen acceso a algo tan básico como la electricidad. ¿Imaginas no tener un enchufe en casa ni en tu barrio? La misma luz dependería sólo del sol. Las horas de trabajo y aprendizaje culminarían con el ocaso pero, ¿y de día?¿Cómo iluminas una rudimentaria nave, forrada de chapas de metal, que no dispone de ventanas?
En 2002, un mecánico brasileño, acostumbrado a trabajar en la penumbra de su taller, ideó algo que ha cambiado la vida de muchas personas. Una bombilla sin electricidad. El invento saltó rápidamente a las páginas de la prensa y a las noticias de todo el mundo. Para iluminar una estancia sólo son necesarias botellas de plástico, agua y un poco de cloro. Y para la instalación un poco de resina de poliéster. La idea surgió de una conversación en el trabajo. En una situación de emergencia, sin los parabienes de la tecnología y sin fósforos, ¿cómo haces para enviar una señal de ayuda? ¿Qué tal llenar una botella de plástico de agua y usarla como lente para encender fuego? Aquello se quedó en la mente de Alfredo Moser, y poco tiempo después creaba “la botella de luz”, con una potencia lumínica equivalente a una bombilla de 60 W.
Su invento podría haberle sacado, a él y a su familia, de la casucha donde vive. En lugar de eso prefirió compartirlo. “Es una luz divina. Dios dio el sol y la luz es para todos. Quien así lo quiera utilizar que lo utilice y que ahorre dinero“, dijo. En 2011, la Fundación MyShelter llevó este invento a Filipinas, donde la pobreza extrema (los ingresos no llegan a 18 euros mensuales) de buena parte de su población tampoco permite que se acceda a la electricidad. En 2013 había más de 140.000 hogares de todo el mundo con lámparas Moser. Este año podríamos estar hablando de varios millones. No deja de tener cierto toque trágico que grandes compañías como Roche o Pepsi, y el propio Gobierno de los EE.UU. respalden la iniciativa de la Fundación MyShelter. Sin querer, Moser les ha dado un proyecto “verde” y low cost con el que higienizar su imagen. Siempre será más barato y con menos político-complicaciones ayudar a recoger las botellas vacías que llenan nuestros cubos de basura, que subvencionar el precio de la luz o cooperar en la instalación de fuentes de energía sostenibles y baratas. Pero esto último es un negocio y lo de las botellas todavía no. Sobre la idea de Moser, MyShelter ha desarrollado una botella que refracta también la luz mediante agua, pero alimentada por una miniplaca solar, lo que permite cierta autonomía en las hora de oscuridad.

Cosas de mujeres

Mujeres de una aldea rural de India. Autor: McKay Savage.Mujeres de una aldea rural de India. Autor: McKay Savage.
Para Arunachalam Muruganantham todo comenzó el día que se casó. En su país, los asuntos menstruales de la mujer son un tema tabú. Tan tabú que ni los propios maridos se enteran a veces de lo que eso implica para su mujer. Pero él se enteró, y cuando supo las condiciones en las que su mujer, y el resto de mujeres de la aldea, pasaban su periodo, se horrorizó. La tecnología “ultrasoftdrymegachachi con alas” de los anuncios de compresas occidentales se reduce, en las aldeas más pobres, a unos trapos asquerosos que ni siquiera se pueden higienizar debidamente porque es vergonzoso lavarlos o secarlos en público. La tierra y las cenizas sustituyen al detergente. ¿Cuántas mujeres mueren o caen enfermas cada año en India a causa de las infecciones en su aparato reproductor? Una sola sería demasiado si la razón es la vergüenza ante algo tan natural. Pero son miles. Más de miles. Como decíamos al inicio, hay países donde los pobres no viven tan mal como en otros. Países donde si no pueden comprar las compresas caras pueden comprar las baratas, pero tienen compresas. La esposa de Muruganantham no podía permitirse el gasto mensual de su periodo.
La historia de Muruganantham es asombrosa. Su madre y su mujer lo abandonaron. Su aldea quiso exorcizarlo. Y todo porque pensó que él podía inventar una toalla higiénica que las mujeres más pobres de su país pudieran pagar. Dados los prejuicios sociales, las mujeres no se prestaron a hacer de conejillos de Indias de sus betas, así que tuvo que probarlas con él mismo. Ideó un útero artificial que llenaba de sangre de cabra y que llevaba puesto durante el día, soltando sangre sobre su toalla de prueba. Muruganantham, con menos prejuicios que las mujeres, lavaba sus paños menstruales en público, lo que dio lugar a que sus vecinos pensaran que estaba loco o endemoniado. Lo echaron. Varios años después y muchas peripecias lo logró.
Fabricar una compresa realmente asequible para las mujeres más pobres fue sólo el primer paso. La máquina que inventó para fabricas las compresas higiénicas también es muy barata y sencilla de usar, así que comenzó a fabricar muchas máquinas y a enseñar a las mujeres a usarlas. Así ellas podían asumir el coste de la máquina, fabricar las compresas y venderlas directamente sin intermediarios (y sin vergüenzas) a otras mujeres. A veces por medio de trueque, pero contribuyendo a generar algo de riqueza en algunas familias y a evitar infecciones en las mujeres de la aldea. Ahora son miles las aldeas donde se usa la máquina de Muruganantham y más de 100 países de todo el mundo, y su pueblo ya no piensa que está poseído.
Si vamos al supermercado y compramos un paquete de compresas, por mucho que las miremos no podremos ver lo que han llegado a suponer para miles de personas. Algunas familias han conseguido ganar lo suficiente para poder enviar a sus hijos al colegio. Algo que la madre de Muruganantham nunca pudo hacer. Esta frase del “hombre menstrual” dice más que ningún discurso sobre sostenibilidad y solidaridad: “Imagínese, tengo la patente de la única máquina en el mundo para hacer toallas sanitarias baratas. Cualquier persona con un master inmediatamente acumularía el máximo de ganancias. Pero yo no quiero. ¿Por qué? Porque desde que era niño aprendí que ningún ser humano se muere de pobreza, todo pasa por ignorancia“.

Sólo es basura si no sirve para nada

Reciclador de botellas de la plaza de Tiananmen. Autor: Reciclador de botellas de la plaza de Tiananmen. Autor: Tactesh882
Hay noticias que no se pueden leer sin causar rubor. Las botellas de plástico, esas que se recomienda no reutilizar por desprender sustancias perjudiciales para la salud acaban, tarde o temprano, en la basura (reciclable, esperamos). Hay países donde este habitual del contenedor es rescatado para usos más perdurables. Uruguay, Guatemala, la India y Nigeria son algunos de los países donde las botellas de plástico de 1 o 2L se emplean como elemento de construcción. Lo cierto es que a falta de maderas, ladrillos y metal, la botella plástica se ha revelado como todo un descubrimiento en estos países, donde al parecer logra mantener la temperatura interior de la vivienda y es resistente al fuego, a los sismos y (algo importante) a las balas. Sólo hay que rellenar de arena las botellas, apilarlas y rellenar los huecos con barro y cemento. Para hacer una casa de 120 m2 se reutilizan entre 30.000 y 40.000 botellas, lo cual son muchos kilos de plástico con otro destino diferente al vertedero.
No es el plástico el único elemento reusable para fabricar viviendas. Las botellas de vidrio o los neumáticos también se han empleado eficazmente como material de construcción. Son muchos los elementos que se pueden rescatar para cumplir dos misiones: dar una vivienda económica y sólida a quien lo necesita y reducir la cantidad de desechos que producimos. Eso viene a ser la idea de sostenibilidad. Algo que el arquitecto Michael Reynolds, también conocido como el guerrero de la basura, lleva 35 años poniendo en práctica. Sus ideas no han sido especialmente bien acogidas por sus colegas de profesión, pero pocos más que Reynolds pueden decir que han ayudado a construir más de 2.000 viviendas para personas con escasos recursos. O que no sólo levantaron 14 viviendas en la India tras el tsunami de 2004, también instruyeron a otras personas para que supieran cómo construir sus propias viviendas.
En su proyecto, llamado Earthship, convergen diversos materiales desechados. Desde las botellas de plástico a las de vidrio, pasando por latas de cerveza, neumáticos viejos y cualquier otra cosa que pueda volver a ser útil. El diseño Earthship crea una estructura semienterrada con neumáticos, dispuestos en forma de U, para ayudar a regular la temperatura de la vivienda. Son casas pensadas para ser sostenibles, consumiendo el mínimo de recursos. Cuando la propia construcción permite que la temperatura se regule tanto en verano como en invierno, o es capaz de filtrar el agua de lluvia para otros usos, gran parte de gasto energético se reduce. ¿Cuánto puede suponer en gastos de mantenimiento una casa diseñada por Reynolds? Según él, sólo serían necesarios unos 49 dólares anuales. Poco más de 36 euros.
Formas de darle la vuelta al ciclo habitual de consumo, en el que se crea un producto, se compra, se usa, se gasta y se arroja a la basura para no ser usado nunca más, y pasar rápidamente a comprar un nuevo producto para continuar el proceso. A pesar de los grandes sectores de la población que no disponen siquiera de lo más básico. ¿Quién dijo que la basura no sirve para nada? En Monterrey, México, Luis Alejandro Arcos, un alumno del Instituto Tecnológico de la ciudad ha encontrado otra vía para darle un nuevo uso a los desechos. En este caso hablamos de papel de periódico. Arcos vio que se trataba de un material al que tenía acceso la base de la población que, además, podía ser eficaz como aislante térmico.

La vida del agua

Niño bebiendo agua. Autor: Niño bebiendo agua. Autor: Departament of Foreing Affairs and Trade.
Sin agua no hay vida. Aunque tres cuartas partes de la superficie de nuestro planeta están cubiertas de agua, el líquido elemento es un bien escaso. Necesitamos el agua, pero no cualquier agua. El agua dulce, el agua de los ríos, fuentes, manantiales y lagos. Sólo el 2,75% del total del agua. Y, de esa, buena parte está congelada en forma de glaciar. Mientras hay países que disfrutan el spa y los balnearios, en otros tienen que caminar varios kilómetros al día para llegar a la única fuente de agua, no demasiado salubre, que hay para varios poblados. El agua es esencial, pero no todos pueden abrir el grifo y beber. O asearse. O cocinar. O limpiar. No es sólo el agua. Es el agua potable. Donde la escasez es mucha, una charca puede ser un salvavidas, pero también la muerte. Muchas enfermedades graves se transmite a través de bacterias o microorganismos del agua insalubre. Por eso, depurar el agua o desalarla se convierte en una prioridad vital.
El diseñador Gabriele Diamanti ideó un sistema, al que llamó Eliodoméstico, que permite destilar, desalar y purificar el agua de forma muy sencilla y barata. El coste del invento viene a ser de unos 50 euros, pero permite a una familia purificar unos 5 litros de agua cada 8 horas, con el único requisito de que haya sol. Los materiales son bastante asequibles económicamente y fáciles de obtener en casi cualquier parte del mundo. La gran ventaja es que cualquiera se lo puede fabricar en casa y no tiene gastos de funcionamiento, ya que aprovecha la propia energía del sol para destilar el agua.
También el ingeniero mecánico Rohit Karnik, del MIT, ideó un sistema sencillo y barato con el que es posible depurar casi el 100% del agua por medio del filtro más natural, el propio xilema de las plantas. Con sólo un trozo de tubo de plástico, una arandela y una rama de madera se pueden filtrar unos 4 litros de agua por día. Aunque no lo dicen por ninguna parte, personalmente recomendaría no usar nunca madera de adelfa, tejo o laburnum, porque son muy venenosas. Así que aprender un poco de botánica antes de poner a prueba este sistema de purificación te puede salvar la vida.
En EE.UU., una niña de 14 años origen hindú, Deepika Kurup, inventó también un sistema para producir agua potable en cualquier parte del mundo por medio de la energía solar. No hablamos en este caso de una depuradora doméstica, sino de algo un poco más grande, quizá útil para todo un poblado, que no necesita electricidad y que no contamina. Algo más apropiado para países donde los recursos son muy limitados  y no es cuestión, encima, de limitarlos más con contaminación innecesaria. Sólo es necesario combinar en el agua óxidos de titanio y zinc. Ambos compuestos con un fuerte potencial oxidativo, que degradan en menos de 8 horas la materia orgánica del agua y la hacen apta para el consumo humano.

La energía que mueve el mundo

Imagen de la galería de Facebook del Barefoot College.Imagen de la galería de Facebook del Barefoot College.
Puede que un poblado sobreviva con agua, alimentos y vivienda, pero si quiere mejorar necesita energía. No osaré afirmar que mejorar es alcanzar nuestro grado de desarrollo tecnológico. Sería falso. Pero sí el poder disponer de los elementos que les sacarían de una vida de pura subsistencia, con el 100% de su tiempo dedicado a vivir un día más. La energía permite disponer de comunicaciones básica, de medios de transporte (hay mujeres en África que deben caminar más de 10 km hasta el hospital más cercano para dar a luz, y esos 10 km los hacen estando en avanzado estado de gestación y ya con contracciones, cuando un vehículo podría llevarlas), ¿un ventilador para soportar mejor 45º de temperatura?, maquinaria para arar, construir pozos, tener una mínima industria de autoabastecimiento, poder vender productos fuera de la aldea… Incluso lo más básico es un lujo en algunos lugares. De energía hablamos. ¿Crees que en las chozas hay enchufes? ¿Cómo harías entonces para llevar electricidad?
Una vez más, el generoso Sol reparte sus parabienes sin distinciones. Las placas fotovoltaicas son una excelente forma de obtener energía limpia que, además, debe ser barata. Por medio de la ONG Barefoot College, fundada en el año 1972 por Bunker Roy, mujeres de zonas rurales desfavorecidas de todo el mundo (Nicaragua, Madagascar, Colombia, Camboya, Panamá, Comores, Myanmar…) son formadas para convertirse, literalmente, en la luz de sus pueblos. Muchas de ellas son analfabetas o semianalfabetas, pero durante su estancia en la Universidad de los descalzos aprenden a instalar placas solares, a montar lámparas solares, a montar una planta desalinizadora por ósmosis y a reutilizar e agua de lluvia. Son las ingenieras de su pueblo. El trabajo de Roy se centra en el empoderamiento femenino, el colectivo más indefenso y, habitualmente, más dependiente. Con esto no sólo lleva la luz y el agua a los poblados, también les da una imagen de la mujer capaz de aportar riqueza a su comunidad, lo que permite que las vean como el verdadero valor que son.
La energía que mueve el mundo no es la electricidad, los combustibles fósiles o los bio. La energía que realmente mueve el mundo es la humana. Humana no en los conceptos de hombres y mujeres, sino de lo “humano” como Ideal. No en lo relativo a nosotros, sino como ser comprensivo de los otros. Humanidad no como el conjunto de los seres humanos, sino como una cualidad, un valor que nos lleva a sentir el dolor ajeno como propio. Estos pocos ejemplos demuestran que no vemos. En estos tiempos complejos y convulsos, el miedo nos paraliza y nos mantiene en un aconsejable estado de sumisión. El estado del bienestar nos ha convertido en yonquis de la comodidad y nos aterroriza perderla, y nos sumimos en las malas noticias con una mezcla de alivio y abatimiento.
El mundo está mal. Muy mal. Todo es corrupción, abusos, violaciones, muerte, enfermedad. Pero es falso. Es un oportuno enfoque que ayuda a mantener el miedo a perder lo que se tiene. Aunque sea sólo un taparrabos. El que tiene sólo eso tampoco quiere perderlo. ¿Cuánto más miedo tendremos nosotros, que tanto tenemos?
Consideraciones filosóficas aparte, aunque nuestro gusto por lo morboso está claramente a favor por la mala noticia antes que por la buena (¿sabéis que existe un periódico donde se publican sólo buenas noticias?), eso no oculta que hay mucha, mucha, pero que mucha gente, que no contribuye a crear titulares negros. Más bien lo contrario. Y desde sus muchas o pocas posibilidades, lo que hacen contribuye a cambiar, para mejor, la vida de otras muchas personas. Y eso, amigos míos, es algo excepcional, y es capaz de impactar en el mundo más que cualquier Mundial de fútbol, porque el Mundial pasa, pero los ejemplos quedan.
Imagen de portada: Mujeres africanas formándose en las clases del Barefoot College.

Fuente: http://www.teknlife.com/reportaje/tecnologia-nacida-de-la-necesidad-y-del-hambre/

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