miércoles, 18 de diciembre de 2013

Soccket: el balón que genera energía

“Imagina un mundo en el que, cuando se pone el sol, el día también llega a su fin. No puedes ver nada “, dice Jessica Matthews, de 25 aós, co-fundadora de Uncharted Play. “Esa es la realidad de 1.3 mil millones de personas, casi una quinta parte del mundo, y una realidad que nos propusimos resolver.”
Soccket


Jessica es una de los inventoras de Soccket, un balón de fútbol que aprovecha la energía cinética de cada patada para encender una bombilla durante tres horas por sólo 30 minutos de juego.



La idea increíble, nació en 2008, cuando ella y Julia Silverman, que cursaba el primer año en la Universidad de Harvard (EE.UU.), fueron colocadas juntas en una clase de ingeniería para no ingenieros. El maestro desafió al dúo para crear algo que combinara el arte y la ciencia para resolver un problema global.

La solución que crearon era muy interesante, pero colocar la tecnología en un balón sin hacer que dejara de moverse como un baón de fútbol normal no parecía tan fácil. De hecho, los ingenieros a los que consultaron tanto en Harvard y como en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU.) les dijeron que eso era imposible.

La dificultad no desmotivó a las niñas, todo lo contrario. Ellas se dedicaron a hacer de su invención una realidad. En primer lugar, pusieron una linterna “agitar para recargar” (la batería es recargable por la vibración) en una bola de hámster y la hicieron girar, de modo que la luz fue generada. Utilizando este concepto, pero con un balón de fútbol, ​​llevaron su prototipo a otros países para probarlo al lado de los “Profesionales”: niños de 10 años que juegan en campos de fútbol, ​​campos de juego y placas de cemento en Nigeria, África Sur y Brasil, lugares donde el deporte es omnipresente, pero la electricidad no.

Hoy en día, la pelota Soccket se distribuye en seis países a través de ONG locales, que son necesarias para garantizar que las comunidades puedan beneficiarse de la invención.

El siguiente video muestra el pequeño pueblo de Yohualichan en Puebla, México, donde los niños tienen una nueva bola brillante con la que juegan y generan energía, para que los adultos puedan continuar su costura después de la puesta del sol, lo que ayuda a mantener su principal fuente de ingresos.
Fuente: news.yahoo.com/blogs/the-upbeat/soccer-ball-lighting-world-142857214.html

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