lunes, 25 de noviembre de 2013

EL REFRIGERADOR DEL DESIERTO

Un alimento mal conservado no sólo contiene componentes que han perdido sus capacidades nutritivas, sino que se convierte en una fuente de contaminación por las bacterias, hongos y otros microorganismos que se desarrollan en él. Los alimentos mantenidos a bajas temperaturas se conservan frescos por mayor tiempo por que las reacciones químicas que producen su deterioro se hacen más lentas y, además, los microorganismos se desarrollan más lentamente.

Los refrigeradores usados en la ciudad utilizan como fuente de energía la electricidad, el gas u otros combustibles. En el refrigerador se produce un intercambio de energía térmica entre los alimentos colocados en su interior y una sustancia (llamada refrigerante) que, al cambiar su temperatura y presión, cambia de fase (de líquido a vapor y viceversa) en un proceso cíclico. Los compuestos usados como refrigerantes son los cloro-flúor-carbonos, CFC, (“freones”) que poseen propiedades térmicas excelentes para ese fin. Posteriormente, cuando se comprobó su relación con la destrucción del ozono atmosférico, se optó por usar sólo aquellos que producen el menor daño a la atmósfera. En lugares alejados y pobres, que no cuentan con estas fuentes de energía, no se puede usar este refrigerador tradicional.

En 1995, el profesor Mohammed Bah Abba desarrolló un ingenioso sistema artesanal para conservar los escasos y valiosos alimentos de las zonas empobrecidas de África. Aprovechando la tradición alfarera de su natal Nigeria y sus conocimientos de biología, química y geología diseñó un sistema de refrigeración que no requiere de energía externa, al que se conoce como el “refrigerador del desierto” o también como “pot in pot”.

Básicamente, el “refrigerador del desierto” consiste de dos ollas una más pequeña colocada dentro de la más grande y, en el espacio de separación que queda entre ambas, se coloca arena húmeda, la que debe mantenerse constantemente humedecida. A manera de tapa, se usa una tela que también debe estar siempre humedecida para lograr mayor reducción de la temperatura interior. Dentro de la olla pequeña se puede conservar cualquier alimento, su temperatura es menor que la del exterior.




El fenómeno del descenso de la temperatura interior se logra gracias a un principio de la termodinámica que nos indica que la evaporación de un líquido (cambio de la fase líquida a vapor) consume una cantidad de energía. La lenta evaporación del agua que humedece la arena consume calor y provoca la disminución de la temperatura de la olla interna en varios grados. El mismo principio se aplica cuando transpiramos: la evaporación del agua de nuestro sudor produce la disminución de la temperatura corporal.




El profesor Abba ha probado la gran efectividad de su tecnología logrando conservar verduras por 27 días, mientras que a temperatura ambiente sólo se mantenían frescas por 3 días. El proyecto ha ido más lejos de lo esperado. Con la visión de un hombre de negocios de corte humanitario, Abba lanzó la primera producción de 5000 “refrigeradores del desierto” construidos por alfareros locales. Actualmente, a 10 años de iniciado el proyecto, ha fabricado 100,000 ollas refrigerantes, lo que ha significado un impacto económico muy importante en una extensa zona del continente negro, ya que el invento se utiliza también en países vecinos como Camerún, Chad y el Congo.


Además del impacto económico directo, el invento de Abba ha influido enormemente en la reducción de enfermedades producidas por algunos microorganismos y ha significado una oportunidad para que las mujeres de la zona puedan realizar otras actividades distintas a las de cosechar o recoger sus alimentos diariamente para evitar su descomposición. Por todos estos beneficios y el impacto social que representa, el profesor Abba, ha sido galardonado el año 2000 con el prestigiado Rolex Award a la Innovación que contribuya a mejorar la humanidad.


BIBLIOGRAFÍA
1. Kotz J., Treichel P. Weaver G. Química y reactividad química. Editorial Mc Graw Hill.2006. pág. 200-03

MSc. Mary Flor Césare Coral <mcesare @ lamolina.edu.pe>
Departamento de Química. U. Nacional Agraria La Molina

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