miércoles, 19 de noviembre de 2014

UNIVERSIDAD DE LOS DESCALZOS


"Nadie educa a nadie, nos educamos juntos, en medio del mundo y de la historia" (Freire)
Esta es la historia de una Universidad con la filosofía de Gandhi (su estilo de vida y su ética del trabajo) y dónde los que no tienen título son los maestros. El nombre refleja el compromiso de la organización con los más pobres, abandonados y marginados de la sociedad. Desde sus inicios, el objetivo a largo plazo de esta universidad de los Pies Descalzos de la India (Barefoot College) ha sido trabajar con los empobrecidos que viven con menos de un dólar al día, promocionarlos y recobrar su dignidad. El sueño era establecer una escuela rural que fuera construida por y exclusivamente para los pobres, dónde las comunidades rurales crearan sus propias soluciones para tener servicios básicos como electricidad y agua. Este modelo único y revolucionario aprovecha solidariamente las habilidades y los oficios de la gente más pobre. Al llamarlo descalzo “queremos reconocer” - explican ellos -”una categoría única que es superior y mucho más valiosa que cualquier título. Queremos reconocer el respeto y la importancia que le da a la universidad el conocimiento colectivo y la habilidad que tienen los pobres.”




La creencia central de Gandhi era que los conocimientos, las habilidades y la sabiduría que se encuentra en los pueblos deben ser utilizados para su desarrollo antes de obtener las habilidades del exterior. Gandhi creía que la sofisticada tecnología debe utilizarse en zonas rurales de la India, pero debe estar en las manos y en el control de las comunidades pobres sin dependencia ni explotación.





Consideran que cualquier actividad de desarrollo rural debe basarse en el protagonismo del pueblo, y la propiedad y la gestión deben ser suyas, para tener éxito y ser sostenible. Por lo tanto, toda iniciativa de los descalzos ya sea social, política o económica, se planifica y realiza por una red solidaria de hombres y mujeres pobres que se conocen como "Profesionales descalzos”. Hombres y mujeres de los pueblos, independientemente de la edad, que apenas saben leer y escribir y que, además, no tienen ninguna esperanza de conseguir un trabajo del gobierno, están siendo promocionados para trabajar como maestros de escuela, médicos, matronas, dentistas, trabajadores de salud, ingenieros solares, de cocinas solares, perforadores de agua, mecánicos de bombas manuales, arquitectos, diseñadores, artesanos, albañiles, comunicadores, operadores de telefonía, herreros, carpinteros, profesores de informática, contables… etc. El gran desafío ha sido cómo convencer a la gente de que una mujer o un hombre semiletrado de cualquier aldea, pueda proporcionar servicios competentes, profesionales y de apoyo como cualquier doctor, maestro, ingeniero, arquitecto, diseñador o comunicador académicamente acreditado.     Cómo empezó todo

El Barefoot College, o Universidad de los Pies Descalzos, inició sus actividades en 1972 en Tilonia, India, pequeña villa ubicada en el desierto de Rajastán, al suroeste de Nueva Delhi.




Su promotor es Bunker Roy que nació en Bengala y estudió en Doon School y St. Stephen’s College, instituciones elitistas que forman a los dirigentes de la India. La hambruna de Bihar en 1965 lo sacudió, y decidió dedicar su vida al servicio de los pobres.





Trabajó como peón de una cuadrilla que perforaba pozos; y uno de sus compañeros, que era de Tilonia, lo invitó a acompañarlo en un viaje a su tierra. Decidió quedarse, buscando soluciones. Dejó los privilegios de su propia casta brahmán, para irse a vivir con ellos. Su propósito fue crear una opción de promoción para las aldeas de pobreza extrema en la India, donde observó que la gente estaba muriendo de hambre. Este proyecto fracasó, entre otras cosas, porque dependía de los jóvenes universitarios que venían a colaborar temporalmente. Esto le llevó a encarnarse entre los pobres y aprender de su sabiduría. Solicitó permiso a los ancianos del lugar, el cual le fue concedido a condición de que ninguna persona con títulos universitarios fuera a dar clases con ellos. Así los papeles se invirtieron: los alumnos fueron maestros y los maestros fueron alumnos.





La Universidad de los descalzos fue construida en 3 años por 12 arquitectos sin título que no sabían leer ni escribir. Obtuvieron el prestigioso premio Aga Khan de Arquitectura en 2002, al que posteriormente renunciaron por dignidad ante las críticas de los “arquitectos oficiales”. La red de paneles solares fue instalada por un hombre que tuvo sólo 8 años de educación primaria. Una abuela analfabeta se preocupa de la salud dental de más de 7000 niños. El proyecto se basa en la confianza y la fe mutua.





Desde entonces, la universidad se ha dedicado a abordar no solamente problemas rurales de salud, educación para mujeres, electricidad, energía y agua potable, sino que también ha incluido programas enfocados a la conservación ecológica y la justicia social. Cuenta con una infraestructura electrificada con energía solar, donde se ubican áreas de residencia, una casa de huéspedes, biblioteca, comedor, salas de reunión, teatro al aire libre y hasta un pequeño hospital. En su totalidad fueron construidos por la comunidad local. Actualmente la universidad cuenta con más de 15 campus en la India y presta todo tipo de servicios a una población de más de 125.000 personas.



Una universidad para aprender y desaprender. Donde el maestro es el alumno y el alumno un profesor









Afirman que "hay que ser un desastre, un fracaso, un marginado, para venir a nuestra universidad. Tienen que hacer trabajos manuales, tener dignidad de trabajo, demostrar que uno tiene una habilidad para ofrecer a la comunidad y brindarle un servicio".



Esta historia de éxito nos recuerda que las soluciones no vienen de fuera. "No necesitas a gente con maestrías y doctorados", dice Bunker Roy uno de sus fundadores. "Nadie conoce una comunidad tan bien como los locales. Ellos tienen el conocimiento para crear el cambio que necesitan. Pero quizás lo que hace falta es organizarse para explotar el potencial y sabiduría que pasan de generación en generación".Los cimientos del Barefoot College están firmemente arraigados en cinco valores no negociables: la igualdad, la toma de decisiones colectiva, la descentralización, la autonomía y la austeridad.




 
Han aplicado los conocimientos rurales tradicionales y las habilidades para construir casas para los sin techo, recoger el agua de lluvia en las escuelas rurales y la comunidades donde las fuentes de agua potable son escasas, así como para difundir los mensajes socio-económicos a través del teatro de títeres. Teniendo en cuenta que el porcentaje de analfabetismo es muy alto los títeres son un valioso instrumento educativo para comunicarse con la comunidad.




 
Al igual que Gandhi que creía en la igualdad de la mujer, el Barefoot College ha luchado para capacitar a las mujeres rurales, en áreas que tradicionalmente han sido dominadas por los hombres. Desde 1972, más de 6.525 madres, abuelas han sido promocionadas y las parteras, las campesinas y pequeñas comerciantes, que representan el perfil de las mujeres rurales pobres de las comunidades agrícolas, se han formado como: maestras de escuela, comadronas, mecánicas, técnicas de energía solar, artesanas, tejedoras, maestras de guardería, técnicas de cocinas solares, de parabólicas, operadoras de radio FM y fabricantes, dentistas, albañiles… Las mujeres que son madres solteras, divorciadas, con problemas físicos o analfabetas tienen prioridad a la formación sobre los demás, ya que necesitan la oportunidad de empleo y de ingreso.




 
Es un centro para el aprendizaje, donde se da un enorme valor a la dignidad del trabajo, de compartir y de aquellos que están dispuestos a trabajar con sus manos sirviendo a la comunidad pobre a la que pertenecen; donde no hay certificados, ni títulos o diplomas… A uno le certifica la comunidad a quien sirve.



Al igual que Gandhi, no aceptan las castas, todos tienen la misma dignidad. Todos son elegibles en alguna responsabilidad, todos comen juntos en un comedor común donde se sientan en el suelo y lavan los platos que utilizan. Esta fue una experiencia nueva en una sociedad tradicional donde la jerarquía de castas sigue siendo muy común, donde millones de dalits, intocables, viven una verdadera opresión. Después de algunas vacilaciones iniciales con este tema, tan arraigado culturalmente, esta experiencia resultó ser algo revolucionario y ahora es parte de una rutina interiorizada y muy valorada. Además, nadie en el Colegio gana más de 150 dólares por mes. Todos en la universidad reciben un salario digno, no un salario de mercado. La toma de decisiones colectiva se considera esencial para la resolución de problemas. La estructura de la organización es en gran parte horizontal, con el fomento de un flujo libre de información y dando voz a las preocupaciones de todos los grupos, lo que hace a todos responsables unos de otros.




 
Bunker Roy ha viajado a países como Afganistán, Sierra Leona, Etiopía o Gambia y ha elegido a algunas abuelas quienes se han convertido en ingenieras solares y han transmitido su conocimiento. Esto les ha permitido iluminar cientos de aldeas. En su alocución en la Tercera Conferencia Internacional sobre Tecnología Apropiada celebrada en noviembre de 2012 en Rwanda, el Sr. Roy explicó: "Las abuelas analfabetas son humildes y aprenden con facilidad: tienen intereses personales en la aldea y ni se les pasa por la cabeza dejar de estudiar".



Esta universidad de los pobres es vista como un éxito, ya que se muestra como un ejemplo de lo que es posible si las personas empobrecidas se les permite promocionarse. Se trata de un nuevo concepto que ha resistido la prueba del tiempo. Ha demostrado eficacia y permanencia en esta combinación de los conocimientos tradicionales (descalzo) y control de las técnicas modernas sin mitificación en manos de los pobres.




 
El "enfoque descalzo" puede ser visto como un concepto, solución,revolución, o una inspiración, pero en realidad es un mensaje simple que puede ser fácilmente replicado por los pobres al servicio de sus comunidades en cualquier parte del mundo. Por lo tanto, el "enfoque descalzo” es el poder de los pobres cuando se organizan solidariamente y protagonizando ellos su vida personal y colectiva. Bunker Roy afirma: “No escuchen al Banco Mundial, escuchen a la gente de las localidades, son ellas las que tienen todas las soluciones del mundo”













Autor: Equipo Felipe López para la revista Autogestión y Solidaridad.net

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